jueves, 27 de febrero de 2014

Avistamiento de Kurt Vonnegut en Cercedilla

Sí, el mismísimo Kurt Vonnegut ha confirmado su asistencia a nuestra tertulia en Peña Pintada el miércoles 5 de marzo. A eso de las ocho ha dicho que se presentaría, aunque no ha entrado en detalles sobre su forma de aparición.

Lo más probable es que nos visite como presencia espectral aunque benévola y socarrona, pero si no se arregla así probaremos con el tablero de ouija, que tan buenos resultados nos dio para convocar al Marqués de Santillana y a Garcilaso (y comprobamos que Garcilaso ceceaba, al parecer a causa de una herida de lanza que  le atravesó la mejilla).

Eso sí, tenéis que venir con Matadero Cinco leído, que le dará mucha alegría a Vonnegut. Los espíritus incorpóreos son muy susceptibles y podría tomarse a mal nuestras habituales intervenciones que siempre comienzan:

-No he leído el libro, pero mi opinión es que...

Eso está muy bien para Alberto Olmos o Jorge Riechmann, pero con los fieles difuntos hay que tener un poco de delicadeza, que luego ellos lo agradecen con profecías en oscuros hexámetros.

¿Que dónde se encuentra esta novela tan contundente como un puñetazo en la mandíbula?

Pues en la Librería Fuenfría, dónde iba a ser. A 7,90 euros por ser tú.




Quizá Vonnegut nos honre con su presencia a través de una mancha la pared, como las caras de Bélmez, quién sabe. Le reconoceréis porque parecerá recién levantado de la siesta, estará sonriendo, tendrá un cigarrillo en los labios y el pelo como un estropajo recién escurrido.

Por si acaso, éste es su aspecto:





La frase dice más o menos: El verdadero  terror es despertarse una mañana y descubrir que el país está a cargo de tus compañeros de bachillerato.

Algo que, con los años, empieza a sucedernos a todos: cuando tipos de tu edad y que te recuerdan mucho a los más tontos de tu clase ocupan ministerios,  ha llegado el momento de quedarse en casa con tabaco, bebida y buenos libros..

¿Qué es un fantasma?", se preguntaba James Joyce y él mismo respondía: "Un fantasma es una persona que ha desaparecido: por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres".

Dejemos el próximo miércoles un sofá libre, algo de tabaco y una botella de whisky, porque es dudoso que, incluso ausente o muerto, Vonnegut haya podido cambiar de costumbres, y es un hecho conocido que le encantaba dormir la siesta:




Si queréis uniros al avistamiento del OVNI-Vonnegut en la Sierra del Guadarrama, os esperamos en Peña Pintada.

martes, 28 de enero de 2014

Nueva tertulia en Peña Pintada

El jueves 13 de febrero tendremos otra tertulia en Peña Pintada.

A eso de las 8.

En esta ocasión será "con bicho". Quiere decirse que la autora del libro sobre el que charlaremos estará presente. En esta ocasión además es un libro de poemas. Quiere decirse que los renglones están sin terminar y que se corre un elevado riesgo de que se reciten versos "in situ" o sobre el terreno.

El libro se titula Las sumas y los restos. Es tal que así:



El librero tarambana tuvo la oportunidad de presentar este libro hace unos meses y le gustó tanto que ha maquinado y complotado con Pedro Sáez para que podamos leer en Cercedilla el libro y para que nos acompañe  la autora, Ana Pérez Cañamares.

El tarambana y Ana Pérez Cañamares

Ana, que es muy buena gente, no se ha acobardado, a pesar de que sabe que en este pueblo, aunque se respeta mucho a Faulkner (es verdadera devoción lo de Cercedilla  por Faulkner), también nos gusta darles caña a los autores, preguntar impertinencias, hacer chirigotas, chicolear con poetisas y armar barullo en general.

Si tú también te vienes lo pasaremos mejor todavía.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Emiliano Monge ganó el premio

Emiliano Monge, escritor mexicano, acaba de ganar el premio Otras voces, otros ámbitos. ¡Enhorabuena!

El premio lo conceden Ámbito Cultural de El Corte Inglés y Hotel Kafka.

Es un premio, por así decir, de segunda oportunidad. Sólo pueden optar al premio novelas que hayan vendido menos de tres mil ejemplares y que hayan pasado inadvertidas. La idea es que el premio conceda una segunda oportunidad a una novela que no ha tenido la suerte que merecía (en opinión del jurado). El jurado está compuesto por un centenar de personas que entre críticos, escritores, libreros, editores y todos los relacionados con el libro. No se reúne ni discute ni existe la posibilidad de manipular: cada uno vota a quien quiere y luego se echan cuentas, así de fácil y transparente.

Dado que se publica demasiado y que el ciclo de vida de un libro es como el de una lombriz o el de la mosca del vinagre (apenas aguantan un par de meses en las librerías), parece un premio indispensable, a juicio del librero uno de los más interesantes que se conceden en España.

El librero tarambana acudió a la entrega del codiciado galardón y lo hizo en calidad de ejemplo: de no ser por este premio, el librero no habría prestado atención a El cielo árido.



Ahora la ha leído y certifica que se merece esta segunda oportunidad o, dicho de otra forma, nos la merecemos todos los lectores.

Fue una mañana muy agradable, sobre todo por la simpatía de Emiliano y por lo buena gente que es, y a pesar de que no encontramos un tequila decente y tuvimos que beber whisky.

El tarambana, Ramón Pernas y Emiliano Monge

Aquí está Emiliano recibiendo la estatua de manos de Ramón Pernas:




Ésta ha sido la quinta convocatoria del premio, que en ediciones anteriores recibieron el mexicano Yuri Herrera, con Los trabajos del reino; la argentina Aurora Venturini, con Las primas; y el español Luis Magrinyà, con Habitación doble.

Todas son excelentes novelas.

Como también lo es Padres, hijos y primates, de Jon Bilbao, que obtuvo el premio el año pasado, en la cuarta convocatoria. El tarambana, se ha equivocado, pero gracias a la querida Margarita Sañudo ha recuperado la memoria de aquella entrega de premio en la que el tarambana estuvo con Margarita, eso es lo único que recordaba.

martes, 17 de diciembre de 2013

Menú de Navidad

¿Qué piensas leer en Navidad? ¿El Premio Planeta, como quien cena langostinos? ¿Una mariscada de Pérez-Reverte para que luego tengas flatulencias toda la noche? ¿Una novela Nocilla para quedarte con hambre y las tripas llenas de telarañas?

Prueba el Menú de Navidad que, con ayuda de sabios consejeros y archimandritas literarios, ha elaborado la Librería Fuenfría un menú enérgico en paladar, con burbujas y algo melancólico y soñador de digestión.

Y, para afrontar la cuesta de enero, ninguno de los exquisitos platos sobrepasa los quince euros.

PRIMER PLATO:

Adiós, muñeca, de Raymond Chandler. 11,95

SEGUNDO PLATO:

Anna Karénina, de Lev Tolstói. 14.90

POSTRE:

Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote. 15.00

Como de costumbre, más clásicos que novedades.

En Librería Fuenfría, los libreros no insisten demasiado en las novedades. Quizá en aparatos, el último sea mejor, pero en libros...

Para quien no haya leído a Chandler, ¿qué mejor novedad que empezar Adiós, muñeca y quedarse desvelado leyendo? Para quien ya lo haya leído, es como encontrarse por la calle con un amigo del bachillerato y volver a casa a gatas, con la conciencia alterada y los ojos empañados.

Para el librero, Chandler es uno de los mejores y la posibilidad de leer en bolsillo, tan barato, un libro como éste es una maravilla. La traducción es de César Aira y añade, como aperitivo o para picar en el centro, tres novelitas pulp muy interesantes, porque las había publicado ya en Black Mask y Dime Detective, pero las hizo carne picada y los reutilizó a la hora de guisar Adiós, Muñeca. Son "El hombre que amaba a los perros", "Busquen a la chica" y "El jade del mandarín".




Pero en Navidad hay que tomar un plato fuerte e inolvidable. Si te atreves.



Lo que hace el amigo Luis Magrinyá en editorial Alba es un milagro, como si nos tocara por fin la lotería. La Karénina en una edición muy cómodo de leer, con una traducción de Vicente Gallego que es tan impecable que ha recibido varios premios, y todo por quince euros.

Para el librero está siendo una felicidad volver a empezar esta novela, que parece siempre nueva, recién escrita, y volver a ver despertarse a Stépan Arkádevich Oblonski. ese tipo al que, a su edad, "las opiniones le resultaban tan indispensables como el sombrero", aunque, como es natural: "él no elegía sus puntos de vista y opiniones, sino que unos y otras venían por sí mismos, de la misma manera que tampoco elegía la forma de su sombrero o el corte de su levita: llevaba lo que estaba de moda":

La verdad es que, una vez que uno se  mete en esta novela, cuesta un gran trabajo dejar de leer, aunque sea sólo para ir a hacer pis.

Atrévete.

Para contrastar con un plato así, hace falta algo liviano, burbujeante y con el fondo ácido del champagne.



Nada más parecido a un postre dulce que este clásico de Capote, aunque deje un sabor amargo. Nada más tentador que pasar las fiestas con dos mujeres tan distintas y tan atractivas como Anna Karénina y Holly Golightly.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Nueva tertulia en Peña Pintada con Isaac Rosa

"La novela de tu generación", eso dice una faja que le han puesto a La habitación oscura, que es el libro del que vamos a charlar el jueves 28 de noviembre en Peña Pintada, con la presencia de su autor, Isaac Rosa. 

El librero se queda un poco perplejo, porque le ha vendido ejemplares de esta novela a un muchacho de veinte años que iba en chándal, a un sacerdote valetudinario con sotana, a una mujer titubeante y en una edad difícil, a un padre de familia con chaleco de cazador y un 4x4, a una adolescente turbia y tímida  desvestida con una camiseta hecha jirones y que llevaba al menos un piercing en la lengua. Quizá tuviera otros en lugares que no estaban, ¡ay!, a la vista del librero, nunca se sabe.

Qué generación tan acogedora y tan espaciosa debe de ser esa que a tantas edades admite.




Parece, más que una generación, un estado de ánimo capaz de abarcar el sentimiento de varias generaciones. O quizá una sociedad entera que ahora tiene la misma edad que los personajes de Isaac, las mismas dudas, el mismo desconcierto cuando se enciende la luz.

Hay novelas que, una vez leídas, resulta que no eran más que la catedral de Burgos fabricada con palillos de dientes. Novelas decorativas, como un tapete de ganchillo que sólo sirve para ponerlo en el brazo de un sillón o encima de la tele, como si hubieran sido escritas por esa tía solterona con moño y enaguas. Filigranas superferolíticas sobre los enamoramientos o la dificultad de escribir para quien preferiría no hacerlo.Hay novelas que al librero le parecen una bandejita de petit fours envuelta con bramante, que sólo sirven para llevar de regalo y ante las que un buen anfitrión puede decir o hasta exclamar "¡qué ideales!" o "¡están de rechupete!", pero ante las que un lector no encuentra más que nada entre dos platos.

Las novelas de Isaac en cambio van dirigidas a lectores, no a las visitas. A quienes hacen algo con lo que leen, no a quienes se conforman con decir o hasta exclamar "¡qué monada!" y colocarlo en el brazo del sillón, en un búcaro con agua o en la estantería.

¿Qué hacemos?

Esa es la pregunta sobre la que vamos a hablar con Isaac el jueves, en Peña Pintada, sentados junto a la chimenea.

El librero admira a Isaac Rosa, con quien le encanta tomar cervezas y a quien envidia cuando le lee. ¿Cómo rayos puede escribir con una pasión tan certera?

A veces le recuerda a Bertolt Brecht. Es claro, afilado, contundente y piensa en voz alta, dialogando. También sabe que "lo difícil se aprende en seguida y lo hermoso nos cuesta la vida". Como Brecht, escribe para dar forma a la realidad, no para reflejarla. Y su talento tiene, como el de Brecht, una evidente vena teatral. Muchas de sus novelas, como ésta, están a punto de ser obras de teatro. Pocos personajes, escenarios sencillos (que a veces, como en La mano invisible, son un escenario), planteamiento dialéctico de un problema, con personajes y situaciones que van desplegando el conflicto central. Puro teatro.

Cuánto echamos de menos a Brecht y qué bueno es que Rosa nos lo recuerde.

Al librero Isaac Rosa le recuerda mucho a Brecht, no sólo como escritor, sino sobre todo en su presencia, su decencia, su alegría, su aguante para no cansarse y seguir razonando, trabajando, rebelándose.

Como diría Brecht, hay escritores que escriben una buena novela y son buenos. Hay otros que escriben novelas que nos hacen reaccionar y son mejores. Pero los hay que escriben para cada uno de nosotros y esos son los imprescindibles.

¿Qué hacemos con lo que hemos leído en La habitación oscura?

El jueves, a partir de las siete y media, en Piña Pintada, encendemos la luz y discutimos esto con Isaac Rosa.


Bertolt Brecht

Isaac Rosa

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Vuelta a casa

Los días de México quedan atrás para el librero tarambana, que volvió con el corazón destartalado por la nostalgia y el recuerdo de lo bien que lo pasó siendo una más de las chicas de Tusquets: Verónica Flores, Vanessa Fuentes, Lourdes Salgado e Ileana Ortiz. Qué buena compañía, casi dan ganas de recitar:

Nunca fuera caballero
de damas tan bien servido
como fuera el tarambana
cuando pa México vino.

Y por supuesto con Aixa de la Cruz, a la que, como puede verse en esta foto de Daniel Mordzinski, el librero, a fuer de tarambana,  no le tocó ni un pelo de la ropa:

Aixa y el librero. Foto: Daniel Mordzinski

Hubo una  mesa redonda, moderada por Xabi Ayen y en la que los participantes acabaron tirándose los trastos a la cabeza, aunque empezó de forma pacífica:


Ahí están, de izquierda a derecha Xabi Ayen, nuestro moderador, Marta Sanz, Cristina Morales, el librero tarambana, Martín Casariego, Aixa de la Cruz y Daniel Gascón.

Tanto se empecinó Xabi en moderarles que consiguió sacarles de quicio y, como suele suceder, se lanzaron todos a una sobre él, y Mordzinski lo fotografió:

Xabi agredido por inmoderados ponentes. Foto: Mordzinski
Después de Xalapa, en Ciudad de México el librero fue tan feliz que se le empañaban los ojos. La mañana en la que tenía que volver a Cercedilla, antes de subir al avión, a las ocho y poco, tuvo una entrevista en una tele. Como la noche anterior había estado el librero hasta la madrugada tomando tequila y chicoleando con las princesas de Tusquets, alguien debió de subir a youtube este vídeo, como advertencia a los jóvenes de los peligros del consumo desaforado de espirituosos y sus efectos devastadores, no tanto en el semblante como en el alma misma.


Ahora ya está en Cercedilla el tarambana, dedicado a su ocupaciones habituales:

Jugar al ajedrez con el librero Esfinge

Y, por supuesto, preparar el nuevo Menú Fuenfría, que ya está tardando.

viernes, 18 de octubre de 2013

Nueva tertulia, nuevo menú

El miércoles 23, a eso de las 7 y media de la tarde, tendremos una nueva tertulia en Peña Pintada. Hablaremos de la novela Donde dejé mi alma, de Jérôme Ferrari.

Ferrari ganó el año pasado el premio Goncourt por la novela Sermón sobre la caída de Roma.

La novela que vamos a leer juntos en Peña Pintada es anterior al gran salto a la fama de Ferrari y, en opinión de muchos, aun más potente, más afilada, más indiscutible. El autor la ha definido como un intento de hacer visible la obscenidad de toda justificación de la violencia. La novela nos sitúa en la batalla de Argel, durante tres días de 1957, en los que el nacionalista argelino Larbi Ben M'hidi es detenido por los paracaidistas franceses y, tras ser torturado, es ahorcado por el general Ausaresses (quien lo reconoció públicamente en el año 2000), aunque su muerte fue presentada como un suicidio.

Ferrari ha explicado que en este libro pretendía poner en actividad la tensión entre lo que se puede comprender y lo que no se puede aceptar. Lo cierto es que también nos empuja, página a página, hacia el lado más sombrío de nuestra propia naturaleza.

El miércoles, con unos vinos y unas cervezas, desmontaremos la novela de Ferrari.




Mientras tanto, la Librería Fuenfría ha preparado un nuevo menú de la casa.

Primer Plato:

Historia de la escritura. De Mesopotamia a nuestros días, de Louis-Jean Calvet.  9, 95

Segundo Plato:

Nadie me mata, de Javier Azpeitia. 17

Postre:

Entre líneas: el cuento o la vida, de Luis Landero. 8,95


La Historia de la escritura es un auténtico clásico, un libro de referencia, que por fin se edita en bolsillo a menos de diez euros. Un fascinante plato para el centro de la mesa, del que ir picando algo sobre ideogramas, pictogramas, sumerios. hititas, jeroglíficos egipcios o glifos mayas. Un plato combinado de signos, métodos de descifrado y enigmas para compartir. Aliñado con la difícil peripecia de lo que los niños aprenden en tan poco tiempo y la humanidad tardó siglos en conseguir. Se puede sazonar al gusto con preguntas y reflexiones en torno a por qué y para qué escribimos. ¿Son todas las escrituras de propiedad, sólo para garantizar la posesión de tierras o bienes? ¿O quizá provienen de un sentimiento grabado a punta de navaja en la corteza de un árbol o detrás de la puerta de un lavabo?




Asistió en una ocasión el librero a una charla sobre Nadie me mata, de Javier Azpeitia. Alguien dijo que la novela trataba de la reencarnación.

-¿Entonces es autobiográfica? -le preguntó el librero al autor.

-¿Por qué dices eso?

-Porque, a partir de los cuarenta años, ¿quién no ha tenido esa sensación de despertarse en el cuerpo de otra persona distinta y, encima, con mucha más barriga? ¿Quién no se siente un extraño cuando se mira al espejo o se pregunta a qué cuerpo pertenece este cansancio que nunca había sentido, estos huesos tan pesados, esta vista borrosa?

Se trata de una novela negra, con su crimen, su asesino, su víctima, su anillo, su policía que investiga, su traidor y su héroe, pero todos ellos son una misma persona, una voz que se va encarnando en cada uno de los elementos del crimen para contarnos, de una forma prismática o cubista, la historia desde dentro, como vista a través de los ojos compuestos de algún insecto (kafkiano, sin duda).

Un excelente plato fuerte que mezcla la agilidad de la narrativa negra con el espesor de los clásicos en lo que, al volver las páginas, se convierte en una inquisición sobre la identidad o, mejor dicho, sobre la fábula del yo, esa ficción solitaria, otro alfabeto indescifrable.




El postre del menú no podía ser más delicado, de sabor más intenso y duradero, que Entre líneas: el cuento o la vida, esa pieza de orfebre que le regalaron dioses, por una vez magnánimos, a Luis Landero.

Convertido en una Santísima Trinidad de Escritor-Lector-Profesor, Landero rememora su relación con los libros y lo hace de una forma tan personal, tan íntima, tan divertida y sugerente que el libro resulta inolvidable.

Puede que sean tres las veces que ya lo ha leído este librero y aún encuentra sorpresas y páginas que parecen recién escritas y añadidas al libro por un impresor travieso.

Para muestra, un botón:

Hay en todo esto un misterio grande que resolver. Me pregunto por qué las generaciones han cuidado tanto la memoria de Diógenes si Diógenes no escribió nada que se conserve, y de su filosofía sólo se saben anécdotas urbanas y reflejos de escuela. Lo de la lámpara, lo del tonel, lo que dijeron luego otros. Me pregunto por qué una hermana mía perdió la medalla de la Primera Comunión, el librito de nácar, una moneda antigua, y conservó sin embargo un ciervito de plástico que le tocó en un paquete de café. ¿Por qué olvidamos hechos decisivos, datos magníficos de mares y monarcas y recordamos el nombre de un gato, la forma de una nube, la tontería que dijo un payaso en el circo, el olor del invierno que perdura en un zócalo? ¿Conoceremos algún día la ley secreta e implacable que nos rige? Recordar a Diógenes y su tonel es ponernos todos de acuerdo sobre la forma de una nube que se borró hace siglos.
Conozco a gente que sólo tiene recuerdos fundamentales. Nada de gatos ni ciervitos, alli todo es nácar y monedas auténticas...

¡Y hasta ahí puedo leer!



¿A qué estás esperando para leerlo tú?

¿Tú recuerdas nácar y monedas o sólo ciervitos de plástico? ¿Nos ponemos de acuerdo en la forma de una nube que ya se borró hace varias tormentas?

Te esperamos el miércoles, hacia las 7 y  media u 8 en Peña Pintada.